Las lesbianas van a lo que van. Sí, odio decir esto pero es que es la única realidad. Me atrevería a decir incluso que el 99% de lesbianas sólo están interesadas en emparejarse y/o follar como descosidas con cualquier bicho sáfico viviente que les guste un poco (un poco, sí, mientras tenga tetas, vale).
Hace unos meses conocí a una chica. Yo, por aquellos momentos, estaba feliz de la vida con alguien y aunque noté cierto tiramiento de tejos (lo noté yo y las otras cien bolleras que me acompañaban aquella noche: les pasó lo mismo), pasé del tema. No me interesaba e indirectamente se lo hice saber. En fin, que hace unas semanas decidí quedar con ella por eso de conocer gente nueva y salir un poco de mi rutina existencial. Y eso hicimos. Charlamos, reímos y comimos en un sitio con encanto. Estuvo varios días enviándome sms “demasiado” cariñosos (aunque en la comida juró y perjuró que sólo le interesaba mi amistad ya que traté de dejar bastante claro que paso olímpicamente de polvos de una noche) y yo intenté seguir el rollo pero sin caer en esos jueguecitos tan absurdos. Hasta aquí, queridos lectores, pensaréis: “¿No hay nada de malo, no?” Y no, no lo habría si no fuera porque he vuelto a reencontrarme con aquella que me tenía feliz de la vida y he vuelto a caer alegremente en sus redes. Se lo dije a la que juraba y perjuraba buscar sólo mi amistad y desde entonces…puf!!! Se ha desvanecido. Parece ser que mis conversaciones ya no son interesantes y ya no le apetece quedar con alguien que mantiene una relación. ¿Casualidad? Evidentemente, no. Deduzco que alguien con pareja pero que necesita relacionarse con personas nuevas no interesa al personal, ya que hay menos probabilidades de llevártela a la cama… Me consuela pensar que esta clase de gente acaba manteniendo relaciones superficiales con todo el mundo y que nunca llegan a tener una amistad de verdad sin sexo de por medio. Lo curioso es que este tipo de gente aún teniendo pareja, sigue intentando meterse entre tus piernas igualmente…. ¿Es que las personas normales somos una especie en extinción?
No me gustan las aventuras cuando se tiene una relación, me encanta vivir en pareja y no necesito acostarme con nadie más que no sea ella, si estoy soltera, vivo felizmente con mis amigos/as y aunque (como todo el mundo) me encanta el sexo, puedo vivir sin él sin ligarme a la primera que pasa… ¿es que esto ya no se lleva?
Sinceramente, me importa un pito.
Yo seguiré relacionándome con gente que merezca la pena, que no piense con sus partes blandas y que sepa diferenciar entre AMISTAD, SEXO DE UNA NOCHE y PAREJA.
Qué le vamos a hacer, me sigue cabreando tanta hipocresía…
jueves, 20 de diciembre de 2007
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Sueños de infancia
Cuando era un comino, mi sueño era el de ejercer dos profesiones a la vez. Las dos eran emocionantes, llenas de riesgos, me harían sentir realizada e importante... Luego pasé por varias fases de quiero ser tal o cual, pero nunca me sentí tan feliz como la época en la que tenía clarísimo a qué me iba a dedicar el resto de mis días. Mi familia nunca se lo tomó en serio, quién sabe hasta dónde podría haber llegado con su apoyo....quería ser policía-cantante. Sí, sí, policía de día y cantante de noche, tenía todo planeadísimo. Sería una súper policía que acabaría con el mal en el mundo (como Catwoman pero sin disfraz) y por la noche (cual Superman en su cabina) me encerraría en mi camerino para convertirme en una supersinger (Madonna a mi lado, una pardilla). Maravilloso, verdad?
Coleccionaba pistolas a mansalva y mi madre ya no sabía qué hacer. Todas las tardes salíamos a dar un paseo y siempre conseguía un nuevo fusil: pistola con pistones, sin pistones, escopetas, dianas para tirar al blanco… Cuando hice la comunión, mi madre me propuso regalarme algo a cambio de hacerme los agujeros de las orejas para llevar pendientes y estar monísima (y repollo) de la muerte. Acepté, por supuesto y ¿qué pedí? Adivinad... Aunque nadie lo crea, no era una pistola cualquiera, parecía tan real que yo iba por la calle emocionada disparando a los transeúntes cuando caía la noche y sintiéndome poderosa e invencible. De hecho todavía la conservo en un cajón. ¡Qué tiempos aquellos!
Y claro, cómo iba a ser una cantante de éxito sin ensayar antes? Alternaba mis prácticas de tiro con cánticos por la casa. Tuve varias guitarras, pero la mejor fue una “eléctrica” que tenía dibujado a Michael Jackson en la misma postura que su portada de Thriller y le llamaban “Patty Albaico”. Lógico, no fueran a acusarles de robar su imagen. Unas navidades, mi vecino de enfrente me prestó su micrófono y di varios conciertos en cada habitación de mi casa. Las únicas que me escuchaban atentamente eran mi abuela y mi madre. Mis hermanos y mi padre pasaban de mí sin pudor alguno. ¡Qué público más desagradecido!
Espero recuperarme algún día de mi fracaso como cantante enfundada en uniforme de policía...
Coleccionaba pistolas a mansalva y mi madre ya no sabía qué hacer. Todas las tardes salíamos a dar un paseo y siempre conseguía un nuevo fusil: pistola con pistones, sin pistones, escopetas, dianas para tirar al blanco… Cuando hice la comunión, mi madre me propuso regalarme algo a cambio de hacerme los agujeros de las orejas para llevar pendientes y estar monísima (y repollo) de la muerte. Acepté, por supuesto y ¿qué pedí? Adivinad... Aunque nadie lo crea, no era una pistola cualquiera, parecía tan real que yo iba por la calle emocionada disparando a los transeúntes cuando caía la noche y sintiéndome poderosa e invencible. De hecho todavía la conservo en un cajón. ¡Qué tiempos aquellos!
Y claro, cómo iba a ser una cantante de éxito sin ensayar antes? Alternaba mis prácticas de tiro con cánticos por la casa. Tuve varias guitarras, pero la mejor fue una “eléctrica” que tenía dibujado a Michael Jackson en la misma postura que su portada de Thriller y le llamaban “Patty Albaico”. Lógico, no fueran a acusarles de robar su imagen. Unas navidades, mi vecino de enfrente me prestó su micrófono y di varios conciertos en cada habitación de mi casa. Las únicas que me escuchaban atentamente eran mi abuela y mi madre. Mis hermanos y mi padre pasaban de mí sin pudor alguno. ¡Qué público más desagradecido!
Espero recuperarme algún día de mi fracaso como cantante enfundada en uniforme de policía...
Día tierno
Me gustaría tener un sobrino. Un ser pequeño, rechoncho y cabezón que correteara por cualquier sitio como Pedro por su casa y que hiciera que se me cayera la baba con cualquier gesto. Creo que me volvería loca a base de achucharlo, morderlo, besarlo y mimarlo todo el tiempo. Su madre tendría que quitármelo de los brazos para poder disfrutar un poco de él.
Me gustan los niños, me encantaría tener un hijo (con tiempo, por Dios!!) y sentir lo que se debe sentir cuando se tiene una personita en tu vida. Si alguno de mis hermanos se dedicara a preñarse, sería la tía más feliz del mundo. Le compraría regalos y no me cansaría de estrujarlo hasta que me empujase con cara de "¿y esta plasta..quién es?"
Lo llevaría al parque y puede que hasta ligara y todo, porque...claro...mi sobrino sería el nene más guapo del lugar, con sus ropitas pequeñitas, deportivas último modelo pequeñitas, abriguito pequeñito, juguetitos pequeñitos...y una tía loca que no lo dejaría ni a sol ni a sombra.
Hace poco descubrí el blog de un recién papá gay. Hablaba de su pareja y del gran cambio que supone un hijo en su vida. No paraba de repetir que era el hombre más feliz del mundo y reconozco que me moría de envidia, no podía dejar de leer.
Hace años, un buen amigo me decía que yo era demasiado tradicional para ser lesbiana: "Quieres tener familia, hijos y un perro, te parece normal?" Ni que decir tiene que siempre he querido quedarme embarazada y sentir que una vida se está gestando en mis entrañas. Tiene que ser alucinante (siempre que no te tires medio embarazo mareada o vomitando...). ¿Y qué se debe sentir estando con una mujer embarazada? Tiene que ser algo muy tierno, hacer el amor con la mujer que amas, con un bebé dentro...ayyy...hoy me he levantado con ganas de estar casada, tener un hijo y estar enamorada de la vida...lo conseguiré algún día?
Me gustan los niños, me encantaría tener un hijo (con tiempo, por Dios!!) y sentir lo que se debe sentir cuando se tiene una personita en tu vida. Si alguno de mis hermanos se dedicara a preñarse, sería la tía más feliz del mundo. Le compraría regalos y no me cansaría de estrujarlo hasta que me empujase con cara de "¿y esta plasta..quién es?"
Lo llevaría al parque y puede que hasta ligara y todo, porque...claro...mi sobrino sería el nene más guapo del lugar, con sus ropitas pequeñitas, deportivas último modelo pequeñitas, abriguito pequeñito, juguetitos pequeñitos...y una tía loca que no lo dejaría ni a sol ni a sombra.
Hace poco descubrí el blog de un recién papá gay. Hablaba de su pareja y del gran cambio que supone un hijo en su vida. No paraba de repetir que era el hombre más feliz del mundo y reconozco que me moría de envidia, no podía dejar de leer.
Hace años, un buen amigo me decía que yo era demasiado tradicional para ser lesbiana: "Quieres tener familia, hijos y un perro, te parece normal?" Ni que decir tiene que siempre he querido quedarme embarazada y sentir que una vida se está gestando en mis entrañas. Tiene que ser alucinante (siempre que no te tires medio embarazo mareada o vomitando...). ¿Y qué se debe sentir estando con una mujer embarazada? Tiene que ser algo muy tierno, hacer el amor con la mujer que amas, con un bebé dentro...ayyy...hoy me he levantado con ganas de estar casada, tener un hijo y estar enamorada de la vida...lo conseguiré algún día?
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