Creo que el título lo dice todo. Cuando ya pensaba que lo había visto todo y que nunca nos volveríamos tan tontos como los fundamentalistas católicos de EEUU, empieza la revolución de la fe. Por no llamarlo, la imbecilidad en grado supino de los amargados.
No me sorprende que los siervos de la iglesia digan o hagan barbaridades, lo que me sorprende es que haya gente dispuesta a seguirles el rollo como si tuvieran la verdad en su poder y todos los demás estuviésemos equivocados. De verdad que creo que en unos años esto irá de mal en peor y al final acabaremos todos como el rosario de la aurora.
Normalmente me resbalan este tipo de cosas, pero creo que he llegado a mi límite. Estoy cansada de que intenten coartar nuestras libertades por ser mujer y querer abortar, homosexual y querer vivir, hetero y no querer casarse, utilizar condón para evitar morir por culpa de un mal polvo… No deseo mal a nadie, no me gusta, pero esta gente hace que se me lleven los demonios (nunca mejor dicho) y les haría a todos sacar la mierda que esconden debajo de sus alfombras (que seguro que tienen y mucha) y la expondría a la vista de todo el mundo para que se sintieran acosados, despreciados y solos, muy solos. Me traen sin cuidado las religiones y quien las profese, pero si lo que casi todas las religiones tienen algo en común es que el respeto se prodiga pero no se tiene por lo que es diferente.
Por suerte, creo que los españoles estamos cada vez más hartos de esta gentuza y, aunque hay de todo, ya no dejamos que nos torturen con sus imbecilidades varias. Ahora hasta el obispín de las islas justifica acostarse con un menor, porque claro, ellos solitos lo provocan…por qué a esta gente no les meten un puro por el culo que se caigan de espaldas? A lo mejor les gusta. Por qué tenemos que soportar que digan lo que les dé la gana con total impunidad? Me gustaría que se organizara una concentración en contra de todos esos hipócritas y a favor de las libertades individuales. Iría si pensármelo dos veces y les daría un palmo de narices a esos desgraciados.
Sin embargo, estas cosas no hacen más que ratificarme en mis ideas, refuerzan mis argumentos y me crezco ante ellas. Es lo único bueno que saco de todo este embrollo eclesiástico.
¿Alguien se apunta a pagar con la misma moneda a estos malnacidos?
Por cierto, os animo a tod@s a apostatar. Que nunca más vuelvan a hablar en nuestro nombre.
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3 comentarios:
Yo tyambien me apunto a esa manifestacion. ya esta bien de tanta tonteria que aguantar a esos hipocritas...
Amen !!!
Yo también me uno al desánimo. Si va tanta gente es porque les ponen autobuses y 1000 movidas. Si se hiciese lo mismo para el Orgullo ni te cuento...
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