Tipa: ¿Te ha costado mucho encontrarnos?
Yo misma: No, no tengo miedo a las alturas.
Así comenzó mi maravillosa andadura en mi actual trabajo. Yo, sorda perdida y empanada de la vida, contesté esa gran frase a la mujer que iba a decidir si valía la pena o no para el puesto. Me di cuenta segundos después de lo que me había preguntado realmente (a veces me pasa, estoy en mi mundo y no oigo nada hasta que lo oigo repetido en mi cabeza momentos después), pero ya era demasiado tarde para corregirme. En ese instante comprendí por qué me había puesto esa cara tan rara al contestar...
Y caí aquí, donde estoy sentada ahora mismo, una empresa importante, un puesto que no está mal, pero que no me interesa en absoluto. No es el tipo de trabajo que quiero hacer realmente, pero mientras me centro un poquito (que llevo un año largo algo desbocada), creo que me vendrá bien ahorrar en condiciones y decidir qué narices quiero hacer con mi vida.
Tengo tanto tiempo libre en el trabajo que me he puesto a traducir para ONG's Trastornada? tal vez, pero solidaria, oye.
Por primera vez en mi vida, una compañera de trabajo se ha dado cuenta de mis tendencias de invertida. Mi sorpresa fue mayúscula cuando un día hablando del ambiente y esas cosas, me dice:
Compañera (alias Rappel): Unaquecamina, no te ofendas, pero cuando te conocí, pensé que eras lesbiana.
Toma ya!!! Qué pasó? Que me dio la risa y se lo confirmé, en fin, cosas que le pasan a una.
Ahora Compañera Rappel, me tiene hasta el mismísimo higo. Al pasar tantas horas juntas, entablamos una relación de pseudoamistad y no me deja vivir. Sólo habla de trabajo, se pone ¿celosa? cuando le hablo de mi mujé y siempre tiene que estar por encima, ser más graciosa, más guapa y más lista que yo. Se supone que es hetero, pero con ese grado de locura, voto por lesbiana recién estrenada (o algo peor, una hetero obsesiva).
Tengo por casijefa a una mujer que ya pasó los cuarenta hace tiempo y que es más fea que pegarle un padre. Es una borde, maleducada con quien quiere y tiene un poder que nadie alcanza a entender ya que su puesto no es de los más relevantes. Sin embargo, a mi me trata como a una hija, a veces me da miedo...por qué me trata bien a mi y con los demás es una arpía? Misterio sin resolver...
Mi jefe jefe es un cincuentón que hace lo que le da la gana. Siempre se pasea en silencio por la oficina con una mano en los riñones y echado hacia delante (cual embarazada en avanzado estado de gestación). Hace unos días le pillé fumando en su despacho. Se puso tan nervioso que parecía que le había pillado su madre y yo tuve que contenerme para no soltar una carcajada mientras le consultaba unas cosas…Estos hombres de hoy en día…son unos blandos!!
Ay, qué vida esta…
viernes, 1 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Cuidado con tu pseudoamiguita porque a esa le va papito y el rollo duro. No sea que quiera pseudofollarte o pseudoviolarte y pseudocomerte con patatillas fritas.
Las "heteros" reprimidas son las peores!
Kichiiiiii!! You are right!!
Es que la gente de hoy en día está tan trastornada que una ya no se puede fiar ni del gato...
Son las peores las reprimidas, cierto!
Publicar un comentario