viernes, 9 de noviembre de 2007

Déjame nacer que tengo que inventarme

Esta semana he tomado una decisión que pensé que no llegaría nunca. No me sentía preparada e intentaba engañarme a mí misma y a los demás. Sentir y no ser correspondida duele demasiado. Han sido muchos meses de afrontar pesadillas en la soledad de mi corazón. Al principio sólo buscaba mi sitio, ya que cuando te destronan, te quitan el cetro y te echan a la calle del castillo que tú ayudaste a construir con tus propias manos, te vuelves loca.

A veces, las vías que encontramos las personas para decir las cosas no son las más adecuadas: no recapacitamos, o por el contrario, recapacitamos demasiado. Yo procuro hacer siempre las cosas lo mejor posible, ya que suelo pararme a pensar en la otra persona y en cómo se podrá sentir.

Alguien que conozco se pregunta: "Cuando se comienza a caminar solo?". Caminar solo. Supongo que hay momentos en la vida en los que se camina muy solo, otros con demasiada compañía, otros con la compañía justa y, en muy pocos momentos se camina de la mano con alguien que te quiere y te respeta. Que cada uno traduzca esa persona en su acompañante ideal.

Yo todavía no conozco a ese acompañante, y en demasiadas ocasiones me pregunto si existirá ese alguien que me agarre fuerte para no caerme durante toda la vida y que me dé lo que siempre he buscado en una persona. Por el momento aquellas personas que me han amado y/o a las que yo he querido, ya no ocupan ese lugar. Algunas han subido de nivel, convirtiéndose en mujeres imprescindibles que me miman y cuidan igual o más que cuando éramos pareja. Otras, se han quedado en este camino al que algunos llamamos vida y no he vuelto a tener ni una sola noticia (tampoco suele interesarme, para qué vamos a engañarnos). Y otras, siguen teniendo un huequito dentro de mí, que espero expulsar pronto como un cáncer que te roe las entrañas y agota la mente, cansada de luchar contra algo que no se elige.

De momento, ya me he propuesto apartar definitivamente de mi vida a alguien que tuvo en su poder mi cuerpo y mi mente durante tres años. Ha sido muy duro darme cuenta de que hay personas que se van de tu vida y no quieren volver. En demasiadas ocasiones no hay explicación y te vuelves loca tratando de entender qué ha pasado, por qué te alejan de esa manera si no has hecho nada para merecerlo. Pero lo hacen. Y te quedas con cara de idiota, confundida, desconcertada, gritando, llorando y riendo cuando la locura ya hace estragos en tu interior.

Adiós...


Hoy empiezo a vivir sin ti. No más felicitaciones de cumpleaños, no más correos, no más levantarme y acostarme pensando si me echarás de menos, no más dudas sobre mí misma. Sé muy feliz.

1 comentario:

Meli Keller dijo...

Sigue siendo tan valiente. Para estas cosas sin explicación lo mejor es no pensar, aunque tres años den para mucho. Ánimo y recuerda que lo importante de caerse es únicamente levantarse.